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| La
Congregación de Hermanas Franciscanas de los Sagrados
Corazones está llamada a vivir en la Iglesia su
Carisma Franciscano, que mira a Cristo y a María en la
grandeza de sus Corazones y anhela enseñar a los hombres
a conocer y amar a Dios. |
| Su servicio apostólico
lo realizan en la evangelización, por medio de la enseñanza
y asistencia a enfermos en centros sanitarios, con preferencia
a los más necesitados. |
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| Las
Hermanas en unión de los Sagrados Corazones, ofrezcan
los suyos al Padre, vivan con sencillez y alegría la
unión con Dios y entre sí, cultivando, como rasgo
característico de su espiritualidad, un íntimo
amor a Jesucristo, buscando, en su acción apostólica,
acercar a Él a todos los hombres. |
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| Es
franciscano. Mira a Cristo y a María en la grandeza
de sus Corazones y anhela enseñar a los hombres a conocer
y amar a Dios. |
| Está
hecho de interioridad y silencio. |
| Traduce
la fraternidad franciscana en sencilla y abnegada vida
de familia, confiada siempre en la Providencia del Padre y atenta
al Espíritu, que la mantiene en verdadera unión.
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| Busca,
ante todas las cosas, la unión
con Dios en el amor y de esta unión saca toda su actividad.
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| Se
funda en la pobreza, entendida como humildad y desprendimiento
de todo para dejar vivir y obrar a Dios. |
| Francisco
es singular entre los demás santos por su amor
a Dios y a las criaturas. Su forma concreta de amor: al Hijo
de Dios en su anonadamiento: Belén, Calvario, Eucaristía. |
| Nosotras
queremos continuar su espíritu en la Iglesia,
cultivamos, como rasgo característico de nuestra espiritualidad,
un intenso amor a la humanidad de Cristo. |
| La
devoción al Corazón de Jesús, manantial
de unidad, de salud y de paz, nos lleva al amor a la Cruz y
a la Eucaristía y nos dispone a manifestar más
claramente a los hombres el amor que Dios les tiene. |
| En
el Corazón de María aprendemos la actitud
ante Dios y ante la vida, su respuesta confiada y cierta, su
caridad, que es amor y entrega, su disponibilidad, su sencillez. |
| Participamos
en la misión salvífica de la Iglesia por
nuestra consagración, por el testimonio de nuestra vida,
por las Obras a que la Iglesia nos envía: educación
cristiana de la infancia y juventud, con preferencia a los más
necesitados, cuidado y asistencia a enfermos y necesitados en
hospitales y centros asistenciales, misiones. |
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