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Como sé estará
con deseos de saber de su hermana Sor Juliana, le escribo para
darle noticias, aunque siento no poder dárselas más
satisfactorias, como desearla, pues la pobrecita sigue bastante
mal y ahora sufre doble más porque de la misma enfermedad
del brazo se conoce está interesado el interior y la boca
se le ha puesto también muy mal, y la lengua casi en carne
viva. Esto le hace a la pobrecita sufrir mucho al tomar los alimentos,
que se tiene que procurar todos sean líquidos para poderlos
pasar; pero ya se le alimenta bien con huevos batidos, leche,
sémola muy clarita en caldo de puchero o solo, que se lo
hago yo; a la pobrecita le gusta y es de alimento. También
se le hace con harina de arroz y con leche, y, de cuando en cuando,
un bizcochito mojado en vino o en leche. Todo esto se lo digo
para su tranquilidad de que nada le hace falta a su hermana. Y
si es de lo espiritual, gracias a Dios todo lo tiene hecho; porque,
como es tan buena, ha querido recibir todos los Sacramentos en
su verdadero conocimiento y diariamente dos y tres veces la visitan
el confesor y el padre capellán, y tiene mucha alegría
y mucha paz en su espíritu, pues bien se lo conocemos todas.
He querido hacerle esta explicación de todo porque sé
que se ha de alegrar; además le mando esta estampa que
dice Sor Juliana quiere que usted la conserve para que la tenga
muy presente y la encomiende a Dios. Esta estampa se la mandé
yo antes de venir al convento. Tengo muy seguro, y su confesor
también, que Sor Juliana irá derecha al cielo; ha
sido siempre muy buena. El tiempo que lleva de estar en cama,
que es más de un año, ha sido un modelo de prudencia
y de una gratitud grandísima por el cuidado que se le tenía.
Dice la pobrecita que si fuera posible que su madre viera lo que
hacemos con ella cuánta alegría tendría.
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No crea, Fray Pablo, que sólo
llevo la idea, al decir estas cosas de que S. C. esté tranquilo
que se ha hecho cuanto hemos podido, pero no por hacer alarde
de lo que se ha hecho, pues es nuestro deber, sino que me parece
que sirve de consuelo a la familia; pero el mayor consuelo es
que está muy bien preparada su alma; está muy tranquila
y contenta de verse rodeada de todas sus hermanas, de la Madre
Magdalena y de esta su affma. que ruegue a Dios por todas y por
su menor hermana.
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