Fue Superiora en Mataró y
Torregrosa. Después, Consejera General y Superiora de la
Casa madre, donde murió el 30 de mayo de 1945.
De ella dijo el Emmo. Sr. Cardenal Cascajares a
nuestra Madre: «Que Dios le depare, Madre Carmen, muchas religiosas
como Madre Camila.»
¿Qué decimos nosotras? Era castellana, de pequeña
estatura, de corazón y de inteligencia grandes, con una memoria
nada común, vivaracha, activa, entusiasta, fácil a
la emoción y comunicativa. Era una de las del grupo que estudiaron
bajo la dirección de doña Amparo Peláez.
Todavía quedan personas que nos podrían
hablar de sus afanes en Torregrosa. Fue mujer de una gran fe. De
su devoción a San José saben todas las que vivieron
algún tiempo con ella.
Trató de cerca a nuestra Madre Fundadora
desde 1886 hasta su muerte.
En la historia de la Congregación, Madre
Camila figura como una de las Hijas más fieles de la Madre
Carmen.
Ha sido también una de las Hermanas que han
aportado más valioso material para el proceso de Beatificación
de la Madre con sus declaraciones.
Benditos y alabados sean los SS. CC.
de Jesús y María.
Antequera, 1 de mayo de 1898
Mi querida hija Sor Camila en Jesús y María:
Mucho me alegro te encuentres
más mejorada de cuerpo y más tranquila de espíritu.
Yo estuve unos días mejorcita y algo más animada.
Bajo algunas tardes a la huerta, que está deliciosa con
tantas flores, y después vine a parar en un ataque de reuma
tan fuerte que me ha tenido ocho días en cama sin poder
descansar ni de noche ni de día. Ayer me levanté
un poco mejor; veremos qué verano se me presenta, pues
no he empezado muy bien. Aquí hace unos calores grandes,
como si fuera riguroso verano; esto me hace sudar atrozmente,
y cuando se me enfría el sudor me dan los dolores; así
es que no tengo día bueno: pídele mucho a Dios por
mí, que bien lo necesito para tirar de tantos males.
Sor Eufemia está tan entusiasmada
con el mes de María. De la novena de San Francisco de Paula
salió muy bien, pero también cansada. Se ha puesto
tan contenta cuando le he dicho que ya le estoy preparando cositas
para mandarle cuando vaya M. Magdalena.
De mí, hija mía,
debo decirte que perdáis las esperanzas de verme por ahí,
porque cada día estoy más delicada y sin gusto para
nada; así lo que deseo es que me encomendéis a Dios.
Diles a Sor Carmen y a Sor Plácida y a Sor María
Ángeles que a ver si un día estoy con la cabeza
mejor y a todas les escribiré. A Sor Clara, que me alegro
esté mejor y que mis sobrinos agradecen sus recuerdos.
Sor Victoria está mucho mejor; la pobrecita está
muy animada, está haciendo encaje. Esto le distrae mucho,
me da tantas cosas para ti y las Hermanas, y de Sor Eufemia, y
muy en particular para ti. Y a todas, de mi parte, mis recuerdos.
Y tú sabes siempre te quiere y ruega a Dios por ti tu Madre,
SOR CARMEN DEL NIÑO JESÚS.
No sé si podrás leer
mi carta. Como he estado tantos días en cama, me he quedado
muy débil y la cabeza, mala, y me cuesta escribir, pero deseaba
que tuvieras noticias mías. Dile a Sor María Ángela
que su hermana está muy adelantada en la música y
está ahora muy bien de salud.
En
este tiempo, Sor Camila está de Superiora en Mataró.
Allí recibiría la carta.
Todavía no hace un año
del Capítulo. Posiblemente, Sor Camila ha pasado un bache
que ha afectado todo su ser. La Madre se alegra de la mejoría
de su salud y la tranquilidad de su espíritu.
La salud de la Madre se deteriora por días.
No quiere que mantengan la ilusión de su
visita. No puede, no tiene gusto para nada. Pide oraciones y confía
en el Señor.
¿No tiene gusto? Pero se olvida, prescinde
para valorar el entusiasmo de Sor Eufemia con el mes de María,
lo linda que resultó la novena de San Francisco de Paula,
las cositas que prepara, el encaje de Sor Victoria, los sobrinos
de Sor Clara. ¿Esto se hace sin gusto?
¡Capacidad de superación!... ¡Suerte!...
¡Mérito!... ¡Lección!