SEGUNDA CARTA A SOR CAMILA
DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Profesó el
16 de Julio de 1892.
Fue Superiora en Mataró y
Torregrosa. Después, Consejera General y Superiora de la
Casa madre, donde murió el 30 de mayo de 1945.
De ella dijo el Emmo. Sr. Cardenal Cascajares a
nuestra Madre: «Que Dios le depare, Madre Carmen, muchas religiosas
como Madre Camila.»
¿Qué decimos nosotras? Era castellana, de pequeña
estatura, de corazón y de inteligencia grandes, con una memoria
nada común, vivaracha, activa, entusiasta, fácil a
la emoción y comunicativa. Era una de las del grupo que estudiaron
bajo la dirección de doña Amparo Peláez.
Todavía quedan personas que nos podrían
hablar de sus afanes en Torregrosa. Fue mujer de una gran fe. De
su devoción a San José saben todas las que vivieron
algún tiempo con ella.
Trató de cerca a nuestra Madre Fundadora
desde 1886 hasta su muerte.
En la historia de la Congregación, Madre
Camila figura como una de las Hijas más fieles de la Madre
Carmen.
Ha sido también una de las Hermanas que han
aportado más valioso material para el proceso de Beatificación
de la Madre con sus declaraciones.
Benditos y alabados sean los SS. CC.
de Jesús y María.
Antequera, 24 de mayo de 1898
Mi querida hija Sor Camila en Jesús y María:
He recibido las tuyas y mucho
te agradezco tu felicitación el día 8 de mayo y
los sellos que me mandaste. También dirás a las
hermanas que les agradezco su felicitación, la que recibo
con mucho gusto, por ser tan grato el recuerdo del día
8, por más que bien caro me cuesta; pero todo lo doy por
bien empleado con sólo que se salve un alma. Mucho me alegro
estés mejor y tan animada. Ya verás cómo
ha salido todo lo que yo te decía; si te hubieras guiado
por mis consejos, te habrías ahorrado de pasar tan malos
ratos.
Aunque tengo la esperanza perdida
de ir por ahí, por mi mal estado de salud, tal vez una
grande necesidad me pondría en el caso de tener que ir
por cuestión de la boca..., tengo tan mal la boca que no
puedo masticar, y esto es causa de las malas digestiones que hago,
y el médico dice no podré vivir así mucho
tiempo. Y por esta razón, si es que hay recursos, me veré
en la necesidad de ir cuando refresque el tiempo y tenga, como
digo, recursos para el viaje y lo que cuesta el arreglo de la
boca.
Mucho me alegro comulguen tantas
niñas; quiera Dios todo vaya bien. Así lo desea
tu Madre, que te quiere,
SOR CARMEN DEL NIÑO JESÚS.
Dios te lo pague por los sellos, memorias
a todas.
Dales esas cartas a las hermanas.
Nueva
carta dirigida a Sor Camila a las tres semanas de la anterior.
Ha recibido la felicitación
de las hermanas al hacer los catorce años de la entrada
en la Victoria. Cómo se alegraría M. Carmen; qué
gran consuelo el cariño de las hijas en medio de los sufrimientos
que recibe de la misma Congregación.
De nuevo podemos conocer algún aspecto de
sus padecimientos. Sufrimiento físico y pobreza se aúnan,
formando un entretejido de esperanza y desesperanza de ver a su
querida hija Camila, así como a las otras hermanas; sobre
todo son las arras de la salvación de las almas, así
lo sabe ella, que conoce el valor de la vida del Calvarlo; la lección
del Crucifijo, que explica con su misma vida.
Dios es su continuo deseo; su mayor alegría,
que todos se acerquen a El. El trabajo de sus hijas en las Casas
de la Congregación le hace alegrarse por la bendición
de Dios.