|
Sensible al cariño leal de
Sor Plácida, no desciende del plano sobrenatural en que
vive para buscar compensaciones humanas, casi siempre egoístas.
Le corresponde, sí, para hacerle el bien con «el
tanto cuanto»... Refleja la Madre lo que Sor Camila decía
en una de sus declaraciones: su aplomo, reflexión y buen
juicio de un alma de temple nada común. «Nada de
la tierra la tiene ligada.» La Providencia le ha marcado
un camino áspero, pero al final la vemos que ha alcanzado
la verdadera libertad de los hijos de Dios.
|