Sabemos de ella que era de Alicante y que hizo su Profesión temporal el 13 de mayo de 1891. Murió el 11 de enero de 1926 en el Hospital de Nava del Rey.

Fue una de las hermanas que realizaron sus estudios en Marchena, bajo la dirección de doña Amparo Peláez, admiradora y amiga de la Madre y bienhechora de la Congregación. Por doña Amparo sabemos la afirmación de la Madre al confiarle la dirección de los estudios de las hermanas: «Quiero a mis hijas más santas que sabias, más educadas que ilustradas.»
A Sor Pastora tenemos que agradecerle que nos haya conservado dos cartas de la Madre dirigidas, según se deduce, a Nava del Rey.
Benditos y alabados sean los SS. CC. de Jesús y María.
Antequera, 25 de agosto de 1894.
Mi querida hija Sor Pastora en Jesús y María:
Mucho me he alegrado hicieran bien el viaje y que estéis contentas; yo deseo con todas las veras de mi corazón que las niñas de la clase no tengan que echar de menos nada de la misma, sino que tú te animes y no estés tan cobardita como de costumbre, porque eso te perjudica, y lo que pasa que, sabiendo tú lo bastante, parece que nada sabes, y eso perjudicaría para la clase y no te haría a ti ningún favor, y así espero te animarás. Yo no quiero demasiados extremos de besos y cariños con las niñas: pero sí quiero se les tenga buenos modales y se les trate con cariño y que ellas vean que adelantan. Instales a que hagan un trapo de costura bien hecha, y espero que en la parte espiritual no te descuidarás en nada; que todo lo de la Regla se cumpla y que por nada os dispenséis de la oración y la hagáis con el mayor respeto y atención, y lo mismo la preparación para la Comunión. Y esto mismo que te digo a ti quiero se lo digas a Olegaria, porque yo sentiría mucho que en las cosas espirituales aflojaseis vosotras, que con esto me daríais un gran pesar y daríais también muy mal ejemplo a vuestras hermanas. Así os encargo haya en vosotras buen espíritu y buena armonía; que cuando yo vaya en septiembre no me deis que sentir. A ser muy buenas y aprovechaos mucho.
Tantas cosas a todas las hermanas y tú recíbelas de las de aquí, y ya sabes cuánto te quiere tu Madre
SOR CARMEN DEL NIÑO JESÚS.

Madre Carmen fundó una Congregación que tiene como uno de sus objetivos principales la educación cristiana de la infancia y juventud, con preferencia la más necesitada.

Cuando el amor mueve no se contenta con sólo cumplir un expediente, sino que desea realizar bien lo bueno. Así, pues, además de contar, sin duda, con los consejos pedagógicos del P. Bernabé, profesor y lector durante años, ya desde el comienzo de la Congregación quisieron preparar a las hermanas con los estudios y prácticas oportunas, y enviaron a Granada a Pepita Rabaneda—M. Trinidad—, maestra ya y a Ana Martínez —Sor Patrocinio—; ambas eran muy jóvenes, diecinueve y veintidós años, respectivamente. En el Colegio Calderón, de las Hijas de la Caridad, realizaron un cursillo, de cinco meses de duración, sobre experiencia pedagógica. Mientras, doña Carmen y otras compañeras realizaban prácticas en el colegio que las mismas Hermanas de la Caridad tenían en Antequera.
Esta carta, escrita posiblemente en agosto de 1894, cuando la Madre contaba ya con bastante experiencia en la enseñanza, viene a ser para nosotras como la guía pedagógica de nuestra Madre: los alumnos han de contar con lo mejor; el profesor ha de tener suficiente confianza en sus posibilidades para bien de la educación; ha de respetar y amar al alumno; este necesita hacerse cargo de sus adelantos para cobrar nuevos estímulos; es conveniente motivar al alumno a que realice bien su trabajo; la pastoral ha de ser un objetivo preferente.
Pero si bien M. Carmen ha fundado teniendo en cuenta la enseñanza, recuerda a las hermanas que ante todo son religiosas. Espíritu religioso, armonía y aprovechamiento han de guiar las acciones por su ser de consagradas, por testimonio y por dar gusto a la Madre, que en definitiva, todo es amor a Dios.
Hoy resulta extraño el aviso sobre la preparación para comulgar cuando nos preparamos en la celebración de la Eucaristía. Hay que trasladarse a los tiempos y circunstancias que vivieron las primeras hermanas, que no eran 105 nuestros de sobreabundancia de la celebración eucarística. Pudo ocurrirles más de una vez a las que estaban en pueblos que les fuera imposible asistir a diario a la Santa Misa en días laborables. Había, si, la posibilidad de que un sacerdote les diera la Comunión. Es a esto a lo que se refiere la Madre.
Resumiendo: la carta es una llamada al trabajo, poniendo a contribución toda la persona, sin miedos y sin apagar el espíritu.