Natural de Tolosa. Profesó el 2 de abril de 1886. Fue Consejera General y varias veces Superiora del Colegio de Santa Ángela de Osuna. Murió en la Casa madre el 27 de diciembre de 1937.

Somos muchas las que hemos conocido y convivido con M. Gertrudis y las que algún día recibimos de ella no una regañeta (que no daba para tanto el «fogonazo»), sino una exclamación, un gesto de protesta o un tirón del papel del canto que teníamos en las manos No nos asustaba demasiado. Sabíamos que aquello no era nada.
A cambio de esto, muchos días, todos los días, M. Gertrudis nos daba, con su ejemplo, grandes lecciones de humildad, de obediencia, de delicadeza de conciencia, de tenacidad en el trabajo, de dureza consigo misma.
Vasca, de carácter fuerte y capaz de reaccionar en positivo, de girar 180 grados cada vez que fuera necesario empezar de nuevo.
Fue también un modelo en su fidelidad a nuestros Fundadores, por quienes sentía una gran admiración y cariño.
Sabemos de sus padres que eran profundamente cristianos y que tuvieron la suerte de tener sus siete hijos, todos sus hijos, religiosos.
Benditos y alabados sean los SS. CC. de Jesús y María.
Nava del Rey (diciembre del 95).
Mi querida hija Sor Gertrudis.
Me alegraré hayáis hecho bien el viaje, yo sigo regular. Ignoro si se habrá podido proporcionar, para la novena, el armonio de don Manuel; creo lo iba a pedir Sor Constancia, porque parece que Dolores Barnuevo le ha negado el suyo, pues dice lo han estropeado en Santo Domingo. Así es que deseo me escribas cómo estáis haciendo la novena, y ya sabes todo lo que yo deseo: que yo pueda decir que tú eres una verdadera hija mía, que sabes interpretar bien mis deseos y mis órdenes. Ya sabes, mucha prudencia con todas: que los cantos, y todo sean para gloria de Dios; y que no se lleve nada el diablo; en ti consiste todo. Tú has de ser el timón de la prudencia con unas y con otras, y tu buen ejemplo hará que las demás te imiten. Que cuides de ti y que cuando necesites una cosa, si no te la dan, la pides, y las hermanas que coman bien; ya encargo a M. Ángela que os cuide bien.
He recibido carta de doña Concha, y me decía que se llevaran ustedes los bastidores y los métodos de piano de las niñas; yo ya le digo a M. Ángela le avise que yo he recibido su carta y que, como yo iré a Osuna, que le llevaré lo que pide. Esto me prueba no piensan volver las niñas, cosa que extraño y no sé lo que pensar: casi me figuro si serán temores de que Rosarito quiera ser religiosa; no sé por qué me lo figuro; pero tú calla y no te des por entendida de nada.
Cuando vaya, ya tengo buenos caramelos para las cantoras, dales memorias a todas y mucho cuidadito con todo, todo; ya tú sabes lo que te digo. Adiós. Y ruega a nuestro Señor por tu Madre, que te quiere,
SOR CARMEN DEL NIÑO JESÚS.
P.S. —Si tuviera Sor Verónica la música del Veni, Creator Spiritus y del Te Deum, los cantarían en la profesión. Mañana entran de Ejercicios y ya daría tiempo para la profesión, pero sería necesario lo tuviera aquí. Que no te olvides de los pimientos que te encargó mi hermana Teresa.

Dirigida a Osuna, según se deduce por las personas que nombra. No hay que preguntar de qué novena se trata. En diciembre, seguro, la de la Inmaculada.

La Madre se ocupa del detalle del armonio y manifiesta sus deseos de que todo sea para gloria de Dios. Es su preocupación de siempre. Que no se pierda nada. Entre líneas se lee que pasa algo; que están viviendo circunstancias especiales que requieren mucha prudencia. La recomienda y confía en Sor Gertrudis.
¿Quién era doña Concha y qué relación tenía con la Madre y con la Congregación?
Había conocido a la Madre incidentalmente antes de la fundación de Osuna. Valoraba mucho su personalidad y le tenía gran estima. Pertenecía a una familia muy cristiana de la alta clase social de Osuna. Estaba casada con don Juan Barnuevo, hijo de los Marqueses de Ariño. Fue gran bienhechora de la casa de Osuna. Sus hijas Rosarito y Pilar se educaron internas en la Victoria en tiempos de nuestra Madre. Este hecho nos confirma que la Madre no fue exclusivista. Prefería a los pobres, pero estuvo abierta a todos.
Son simpáticos los detalles de los caramelos, de la música para Sor Verónica y de los pimientos. La Madre está en todo.
En resumen:
Sencillez en lo que se refiere a su persona; reflexión cordial, diálogo familiar: interés por los medios de apostolado, pastoral y culto; pequeños y afectuosos detalles con las hermanas y conocidos; consejos de prudencia, de necesidad del testimonio, de sencillez y humildad en la propia necesidad.
Son éstos los rasgos que dibujan a M. Carmen a través de esta carta que dirige a Sor Gertrudis y son también el perfil del quehacer de la Superiora de una Comunidad, según ella misma señala a Sor Gertrudis, Superiora entonces de la casa de Osuna.