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3 enero 2009 |
| Bodas
de Oro de Consagración Religiosa |
| Monición
Inicial |
| Llegamos hoy,
3 de enero de 2009, a la Celebración Eucarística
para dar gracias al Señor en las Bodas de
Oro de seis Hermanas nuestras. Hace 50 años,
cuando al hacer su Profesión Religiosa, se
les preguntaba si eran conscientes de la trascendencia
del paso que iban a dar, respondían: |
| «En la
confianza que me inspira la bondad de Jesucristo,
mi Salvador, y el poder de su gracia, espero poder
cumplir fielmente los votos que haga, y protesto
que libre y espontáneamente deseo hacerlos». |
| Así iniciaron
su vida religiosa como Franciscanas de los Sagrados
Corazones, haciendo vida en la Iglesia el Carisma
que el Espíritu inspiró a la Beata
Madre Carmen del Niño Jesús. Desde
aquel día son testimonio de que «las
personas consagradas hacen visible, en su consagración
y total entrega, la presencia amorosa y salvadora
de Cristo, el consagrado del Padre, enviado en misión»,
y que «la vida consagrada es una prueba elocuente
de que cuanto más se vive de Cristo, tanto
mejor se le puede servir en los demás». |
| Desde el día
de su Profesión han repetido «Tu rostro
buscaré, Señor», porque «esta
es la respuesta de la persona que ha comprendido
la unicidad e infinita grandeza del misterio de
Dios, así como la soberanía de su
santa voluntad». |
| El contacto vivo
y constante con la Palabra, que «alimenta
el instinto espiritual por las cosas que agrandan
a Dios, transmite el sentido de su voluntad y el
gusto por ella, da la paz y el gozo de permanecerle
fieles, se ha ido convirtiendo en la raíz
de sus actos y primer criterio de sus elecciones». |
| Damos gracias
a Dios, que llamó a nuestras Hermanas «para
una más abundante santidad de la Iglesia
y para mayor gloria de la Trinidad, una e indivisible
que, en Cristo y por Cristo, es la fuente y origen
de toda santidad». |
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| Renovación
de los votos |
Yo sor Sagrario
del Campo, sor Celia Lorenzo,
sor Isabel Ancheta, sor Jacinta Gutiérrez,
sor Bienvenida Acosta, sor Pilar Aguilar,
humildemente postrada en la Divina presencia,
a honra y gloria de los Sagrados Corazones de Jesús
y María,
del bienaventurado Padre San Francisco de Asís
y de todos los santos,
renuevo mis votos de pobreza, castidad y obediencia,
según la Regla y vida de los Hermanos y Hermanas
de la Tercera Orden Regular de San Francisco,
y las Constituciones de esta Congregación
de Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones. |
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| Acción
de Gracias |
| Aunque la Eucaristía
es acción de gracias por excelencia, quiero
expresar un especial agradecimiento, en nombre de
las seis Hermanas que hoy celebramos el 50º aniversario
de nuestra Profesión Religiosa. |
| Gracias, ante todo, a Dios
nuestro Señor; que nos llamó a la
existencia y nos eligió para seguirle en
la Vida Consagrada, como Franciscanas de los Sagrados
Corazones, en esta Congregación, nacida hace
casi 125 años en el mismo recinto que hoy
nos encontramos. |
| Gracias a nuestros padres:
Santos y Carmen, Julio y María, Ángel
y Enedina, Vicente y Francisca, Manuel y Rosa, Sabino
y Cecilia. Ellos supieron darnos, en el calor del
hogar, la fe sólida que vivían y en
la que fuimos creciendo. Ellos, con su responsabilidad
de padres y su reciedumbre de cristianos, dijeron
sí al Señor cuando les pedía
la entrega de sus hijas; el sitio vacío que
dejábamos en la casa lo llenaba la serena
alegría de estar cumpliendo un sagrado deber
para con Dios. |
| Gracias a la Congregación,
que hace 50 años nos admitió a la
Profesión de los votos religiosos y ha ido
acompañando a lo largo del tiempo, nuestra
respuesta al Señor. |
| Gracias a tantas personas
que, dentro y fuera del Instituto, han sido instrumentos
del Señor en cada lugar, ocupación
y circunstancias de nuestra vida. |
| Gracias a vosotros, Hermanas,
familiares, amigos, los que hoy nos acompañáis
con vuestra presencia, vuestra oración y
vuestro cariño. Que vuestra plegaria de hoy
afiance la voluntad de entrega al Señor que
en este día renovamos. Y que Él os
llene de sus bendiciones, a vosotros y a los que
por diversos motivos tuvieron que permanecer en
casa pero están aquí de corazón. |
| Gracias, muchas gracias,
por este día de gozo. |
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