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27 febrero 2008
Celebración de las Bodas de Oro de la Hermana Esther en la Residencia Madre Carmen de Málaga
El Señor nos ha regalado a la hermana Esther y por ella elevamos hoy nuestras oraciones. En la espiritualidad franciscana el hermano es un tesoro y como tal debemos verlo. Dirá San Francisco en Testamento final: «Dios me ha dado hermanos», de tal manera que los hermanos provienen de Dios.
Agradecemos el paso de Jesús por tu vida, el testimonio de la fidelidad y perseverancia que representan la labor pastoral en el campo sanitario que has sabido proyectar con tu entrega.
Con frecuencia meditaras sobre el inolvidable rito de tu consagración al Señor. Han pasado 50 años en largo tiempo de labor apostólica. Nos alegra mucho a nosotras celebrar también tus bodas de Oro.
«Pedimos al Señor que sea El la recompensa de tus méritos.»