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| 12-14
mayo 2008 |
Convivencia
y peregrinación a Lourdes de los alumnos
de 3.º y 4.º de E.S.O. del Colegio
San Francisco de Asís de Madrid |
| «Yo soy la Inmaculada
Concepción» |
| Todo surgió
en la clase de Religión cuando dábamos
las peregrinaciones de la Edad Media, como son las
del Camino de Santiago, Roma y Tierra Santa. A la
pregunta de si no había peregrinaciones en
este siglo, recordamos las de Fátima y Lourdes.
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| Surge ahí
precisamente la idea de realizar las convivencias
del 2.º y 3er Trimestre realizándolas siguiendo
el camino de Santiago, al final no sería
El Camino sino una peregrinación a Lourdes.
Nunca imaginamos que esta convivencia fuera tan
sumamente rica en experiencias y vivencias, que
como dicen los que participaron no pueden explicar. |
| Antes de empezar
quiero dar las gracias a Sor Ángela que puso
la primera piedra de este viaje, a Sor Inmaculada
que nos escuchó, apoyó y dirigió
hacia Lourdes, a la Madre General que lo permitió,
a todos los que han rezado para que saliera bien
y por supuesto a la Virgen que hizo que todo encajara
para llevarnos por Ella, una vez más, a Dios.
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| Fue Providencial
que este viaje fuese el día después
de Pentecostés y es que: |
| «En
Lourdes, la Virgen Inmaculada respondió a
Bernardita que la interrogaba: "Yo soy la Inmaculada
Concepción". Con estas palabras luminosas,
ella expresa no solamente que fue concebida sin
pecado sino más profundamente que, ella misma,
es la Inmaculada Concepción. Así,
una cosa es algo blanco y otra cosa su blancura,
una cosa es algo perfecto y otra su perfección.
(...) |
| El
Espíritu Santo es Concepción Inmaculada
increada. (...) Ciertamente, la tercera persona
de la Santísima Trinidad no ha sido encarnada,
sin embargo, nuestra palabra humana «esposa»
no consigue expresar la realidad de la relación
de la Inmaculada con el Espíritu Santo. Se
puede afirmar que la Inmaculada es en cierto sentido
"la encarnación del Espíritu
Santo".» |
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San Maximiliano Kolbe
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| Reflexión
sobre la peregrinación |
| En 1858, la Santísima
Virgen se apareció a Bernardita Soubirous.
Desde entonces hasta hoy, 150 años, la afluencia
de peregrinos y visitantes no ha dejado de aumentar.
Pero la historia no es una leyenda de tiempos pasados.
La historia de Lourdes se escribe cada día
y esta es la nuestra. |
Salimos el día 12
de mayo a las 8:30 con un sol espléndido
y este sol fue el primer milagro. Se había
pronosticado lluvia y si hubiéramos podido
elegir el mejor tiempo para este viaje, ese fue
el que hizo. ¡Yo creo que tuvo que ver la
Virgen y Sor Ángela que algo sabía!
Llegamos a los Pirineos franceses antes de lo que
algunos pensábamos. Yo conduzco,
Ella me guía. La Ciudad de los
jóvenes era nuestro destino para alojarnos.
Un lugar precioso y espectacular por los árboles,
el verde, las cumbres nevadas y el sol. Los edificios
tenían diferentes nombres: Belén y
Betania los nuestros.
Y tras el reparto de habitaciones y las primeras
normas, en 10 minutos ya estábamos camino
de la Gruta y camino de uno de los momentos más
intensos del viaje: el encuentro con la Virgen,
nuestra Madre. Primero cumplimos con uno de los
encargos de la Virgen a Bernardita: Venid
a beber y a lavaros en al fuente. |
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| Lourdes y algo
nos lavamos pues mientras pasamos por la Gruta fue
en el único momento del viaje en el que cayeron
4 gotas que como agua bendita parecían
bendecirnos desde el Cielo. Algo parecía
cambiar... y es que aquellos corazones inquietos
empezaban a callar y al buscar a la Virgen para
dejar la carga pesada de súplicas y peticiones,
nos encontramos con una Madre de brazos abiertos
que nos acogía a todos dándonos una
paz y libertad interior enorme que se dibujaba en
lágrimas, abrazos, oraciones, perdón,
amor, alegría y una felicidad difícil
de describir. ¿Qué nos envolvió
al pasar por la gruta? ¿Qué pasó?
Sólo encuentro una respuesta: La Inmaculada
Concepción. Y mirando las caras (las fotos
lo reflejan) se la veía en el corazón. |
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| Después
entramos en la Basílica Mayor y allí
estaba Ella con la frase que resume el viaje: Por
María a Jesús. Me fijé
en algunas escenas como la del Huerto de los Olivos,
Fiat Voluntas Tua, que parecía
recoger el dolor de tantos enfermos como allí
hemos visto. O la de la Adoración de los
Magos y es que allí encontramos al Rey y
le adoramos. Subimos a lo más alto y casi
tocamos el Cielo y al sol que lucía como
corona sobre la Basílica. Aquello no parecía
de este mundo. |
| Por la noche
asistimos a la procesión de las antorchas.
La Virgen y detrás muchos, muchos, muchísimos
enfermos (nunca había visto a tantos juntos)
de todas los países y edades y... otros tantos,
tantos, tantísimos voluntarios. No sé
describir esta escena llena de almas unidas a la
Madre todas a una, rezando el Rosario. |
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| A la mañana
siguiente, día 13 de mayo, Ntra Sra de Fátima,
empezamos con una Eucaristía en la Basílica,
que aunque en francés, unidos en Cristo,
nos hizo comprender que el Amor es el único
lenguaje que todos entendemos. Y tras la comida,
el Camino del Jubileo. Empieza en la Iglesia parroquial
donde se encuentra la pila bautismal en la que fue
bautizada Bernardita y alrededor de la cual rezamos
todos juntos una oración pidiendo que nuestra
peregrinación renovara la gracia de nuestro
bautismo. Tras esta nos dirigimos al Calabozo que
es el nombre de la habitación con el que
se conoce la que fue vivienda de la familia Soubirous
(los padres y cuatro hijos). Igual que el Señor
se fijo en la humildad de María, escogió
a Bernardita miserable a los ojos del mundo. En
esta etapa pedimos para que se nos renovara la mirada
por los más pobres y entráramos en
el espíritu de las Bienaventuranzas. |
| La tercera etapa
comienza en la puerta de San Miguel donde se parecía
entrar en el Reino de los Cielos atravesando la
explanada preciosa de verde y flores que lleva los
siete arcos que recuerdan las puertas santas
de las basílicas por las que en Roma entran
los peregrinos en los años santos.
Bajo cada arco hay un mosaico que representa la
Virgen con el Niño: MARÍA NOS
ENTREGA A SU HIJO. Y nosotros con Ella contestamos:
Aquí está la esclava del Señor
Proclama mi alma la grandeza en Dios, mi Salvador.
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| Ya en la Gruta,
donde fuimos conscientes de que ¡el Señor
es mi roca!, ofrecimos una vela con el nombre de
nuestro colegio: San Francisco de Asís, para
que la gracia del Jubileo ilumine la vida de cuantos
formamos este centro y nos encienda el deseo de
ser luz. Esa llama encendida prolonga nuestra oración. |
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Por último
y tras un largo trayecto, llegamos al Hospital donde
Bernardita se preparó para su Primera Comunión
y aprendió también a servir a los
enfermos más pobres. El Camino del Jubileo
comenzó con el Bautismo y se acaba con la
Eucaristía y el servicio y es que este es
el camino de la vida cristiana.
Esa noche volvimos al Rosario de las antorchas donde
no fuimos espectadores sino que nos unimos a todos
los que rezaban y cantaban con su luz ¡Ave
María!, fue otro momento muy especial que
terminó con una oración final en el
albergue dando gracias a Dios y a la Virgen por
todo lo vivido estos días. |
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| El 14 de mayo,
por la mañana, volvíamos a Madrid.
Llovía pero ya no importaba pues esta lluvia
parecía bendecir el sueño de estos
peregrinos de 3.º y 4.º de E.S.O. Quiero terminar
con una oración que estaba en una imagen
de María que encontré en una de las
ventanas delanteras del autocar y que para mí
es el mensaje que nuestra Madre nos dejó: |
Hijos
míos decid conmigo:
«Padre
Eterno, te pido perdón por todos aquellos
que no lo hacen.
Me sacrificaré por todos aquellos que no
se sacrifican.
Te amaré por todos aquellos que no te aman.
No permitas Padre Eterno que se condenen las almas.
Ten misericordia de todas ellas».
AMÉN. |
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