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20 diciembre 2008
Convivencia de Adviento en el Colegio Inmaculada Concepción de Palma del Río
¿Cómo nos preparamos en Adviento?
Una pregunta sencilla y directa con la que hoy, veinte de diciembre, hemos reflexionado, convivido y orado en la Sala de Audiovisuales del Colegio Inmaculada Concepción de Palma del Río.
La hermana Juanita ha querido que su espíritu misionero nos contagie y enriquezca en nuestra preparación de Adviento, por ello, ha convocado a los catequistas del Colegio, a los de la Parroquia de la Asunción y al grupo de Obras Misionales Pontificias y Manos Unidas, en el que también colabora la hermana Evangelina.
Con una presentación a simple vista sencilla pero elaborada, nos ha mostrado, compartiendo espacio, símbolos de la riqueza y de la pobreza, objetos cotidianos de los dos mundos: zapatos de lujo, carísimos y casi inútiles, junto a los improvisados con una botella de plástico y unas cuerdas, de los que se espera más de un uso en duros días de trabajo; bebidas caras, propias de estas fechas «navideñas», y el agua con tierra como única opción para saciar la sed; las comodidades de nuestra vida frente a imágenes de la pobreza más radical… Y allí, ante aquella dualidad, un Niño Jesús naciendo pobre, recordándonos que nace para todos porque todos somos iguales, que nace en nosotros si nosotros lo dejamos y que nace para salvarnos si estamos preparados.
 
En nuestras reflexiones hemos hablado de un mundo dividido en zonas muy ricas y muy pobres, con diferencias más acusadas en estas fechas; de cómo preparar, ignorando lo superficial, el camino para llegar hasta la Navidad con los ojos y el corazón abiertos a Jesús; hemos mostrado nuestro rechazo a las fiestas adoptadas de culturas ajenas al cristianismo y que enturbian nuestra Navidad; de cómo debemos ver en los demás lo que de Dios tienen y de un Jesús que no pide un imposible sino que simplemente ayudemos a los que lo necesitan.
Ha sido una experiencia conmovedora, en la que hemos sentido que Jesús está muy cerca y que nos ha elegido para que con nuestras palabras y ejemplo pongamos una semilla en el corazón de nuestros niños y niñas de catequesis.
Gracias hermana Juanita por esta «sacudida» de Adviento, por recordarnos lo que de verdad merece la pena y por acercarnos más a Jesús. Y a nuestro párroco el padre David, que por su convalecencia no ha podido estar con nosotros y confesarnos, le deseamos una pronta recuperación.
Grupo de catequistas del Colegio Inmaculada Concepción.