18 septiembre 2009
Presentación del Lema “Unidos a Ti, mejoramos nuestro mundo” en la Residencia Sagrados Corazones de Sevilla
Unidos a Ti… Unidos ¿A quién? A Jesús, al Hijo de Dios, porque sólo Él puede darnos la fuerza, la inteligencia, la motivación para luchar contra el mal con el Bien. Quién sino Él es la sal que nos sala, la Luz que nos ilumina.
Mejoramos nuestro mundo. Si, es preciso un cambio, pero a mejor: solidario, habitable, humano, cristiano… así queremos que sea nuestro mundo. Para ello es necesario que Jesús ilumine nuestra vida, que nos haga capaces de abrirnos a los demás, de armonizar la inmensa gama de colores que Dios pone a nuestro alcance para pintar el más bello cuadro. Tenemos muchas posibilidades por delante, pues cada día es un regalo.
A través de una presentación en diapositivas, fuimos pintando nuestro cuadro, pero de una forma muy particular: los colores eran… nuestros propios rostros, nuestra sonrisa, nuestra mirada, nuestra ternura. ¿Qué es lo que da color a nuestro mundo, sino nuestras vidas entregadas? Entregadas por amor a Dios, como decía el Hermano Rafael, hoy San Rafael M.ª Arnáiz Barón.
 
Damos color a nuestra vida, es decir:
ACOGER aquello que realmente somos y mirarlo con ojos de sorpresa, como niños que descubre una novedad.
ASOMARNOS a nuestro ser, sin miedo, con la seguridad de que Dios está a nuestro lado ayudándonos siempre.
Es fundamental DESPLEGAR nuestro potencial en la mezcla de todos los colores, de la UNIÓN en una vida OFRECIDA como ENCUENTRO y DONACIÓN.
Finalmente, en nuestro cuadro fueron apareciendo unas estrellas que condujeron nuestro pensamiento a Dios, brotando de nuestros labios una bella oración.
Señor, muéstranos la estrella de la ACOGIDA incondicional a todas y a cada una de las personas que se acercan a nuestro lado.
Ilumínanos con la estrella de la COMPRENSIÓN para que nadie se aleje de nosotros sin una palabra de cariño.
Que en nuestras noches oscuras brille la estrella de tu VERDAD, que inunde con su luz nuestro corazón y disipe todas nuestras dudas.
Que nuestras relaciones estén iluminadas por la luz de la APERTURA y del COMPROMISO mutuo.
Que el AGRADECIMIENTO brote de nuestros labios, marcados por la luz incandescente de la estrella de la ORACIÓN, la luz del ENCUENTRO contigo, Señor, en DIÄLOGO con el hermano.
Gracias, Jesús, por la CONFIANZA que has puesto en nosotros, por los dones que nos da cada día.
Concédenos, Señor, la constelación formada por la estrella de la FE, de la ESPERANZA y de la CARIDAD, de la que es el mejor modelo María, tu Madre y Madre nuestra, que iluminen nuestra ruta hacia la Casa del Padre, el Corazón mismo de la Trinidad, y allí, ya no necesitaremos más luz, porque estaremos en la presencia de la LUZ verdadera que no conoce el ocaso. AMEN
¡Bendito sea Dios que tanto nos quiere!