Visita a Boadilla de Rioseco
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11 febrero de 2007
Visita a Boadilla de Rioseco, Palencia para presentar la Vida y Beatificación de Madre Carmen del Niño Jesús

El día 11 de febrero, a primera hora de la mañana, partimos en el nombre del Señor, hacia Tierra de Campos, Palencia, un grupo de cuatro hermanas de las dos Comunidades de Valladolid. Nos esperaban en Boadilla de Rioseco.

En este pueblo nuestra Congregación tuvo una casa: «Colegio de los Sagrados Corazones», fundado en noviembre de 1903 a instancias de Dña. M.ª Eduvigis de Obesso y Patón, natural del mismo. Durante 52 años ejercieron su labor y apostolado muchas de nuestras hermanas y allí descansan en paz los restos de siete de ellas. Aún recuerdan en el pueblo a las últimas hermanas que vivieron allí con ellos, hasta mayo del año 1955.

El patio de entrada al Convento se conserva
tal cual lo dejaron las Hermanas.
Del cariño que los boadillanos tuvieron y tienen a la Congregación son ejemplos el entusiasmo y la gran acogida que tuvimos el día 11, y también la insistencia con la que algunas mujeres nos animaban a realizar la visita. Días antes de ir nos escribieron:

“Sabían ustedes que en el año 1903 se instalaron en nuestro pueblo las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, creando un convento y colegio y que ambos fueron cerrados en la primavera del año 1955, por tanto estuvieron estas monjas entre los boadillanos 52 años quedando algunas de ellas aquí para siempre enterradas en el cementerio donde cuentan con un panteón. Podríamos decir que la desaparición del convento fue el primer signo evidente del declive de Boadilla, después vendría el ferrocarril, la farmacia, el médico, las escuelas y las tiendas”.

Esperanza Tejo, alumna del colegio

Fue esta misma señora la que tras la Eucaristía y la proyección de nuestra Madre, que vimos allí mismo en la Iglesia, congregó a varias antiguas alumnas y emocionada nos dijo:
“Primeramente queremos dar las gracias todas las alumnas y pueblo de Boadilla a las hermanas por haberse molestado en esta visita que con mucha alegría las hemos recibido. ¡Un abrazo! ¡Y vivan las Hermanas Franciscanas!”
Palabras de agradecimiento para las Hermanas Franciscanas.
Después todas juntas se animaron a cantar “la Canción de las Franciscanas en Boadilla de Rioseco”, quizás alguien la recuerde…:

“¡Que vivan las Franciscanas! ¡Que viva la religión!
¡Que vivan las franciscanas que nos dan la educación!

Las Hermanas Franciscanas, cuando van a comulgar
se parecen a los ángeles, cuando están en el altar.”

Así, con esa alegría por la Beatificación de la Madre y añorando el tiempo en que el pueblo gozó de la presencia de las Hermanas, nos despidieron prometiendo que algunos nos acompañarían a Antequera en Mayo, y pidiendo que fuera la primera de muchas más visitas…

Damos infinitas gracias a Dios por la semilla sembrada por nuestras hermanas durante tantos años. Ellas desde el cielo, junto a nuestra Madre, están ya viendo los frutos.

¡Bendito sea Dios que tanto nos quiere!