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La vida
del Calvario es la más segura y provechosa para el alma.
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Renovemos frecuentemente nuestros
deseos de perfección y trabajemos por conseguirlos.
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Los sufrimientos
de esta vida me parecen nada. comparados con la dicha de poder recibir
diariamente a Jesús Sacramentado.
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No quisiera, hijas mías,
que carecierais ni de lo más mínimo, pero Jesús
quiere experimentemos los rigores de la santa pobreza.
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Quiero
hacer todos los esfuerzos posibles para mantener el espíritu
de pobreza que infundió nuestro seráfico Padre San Francisco.
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La Divina Providencia bendice
y propaga nuestra Congregación mientras más desprovistas
de recursos estamos.
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Las religiosas
disipadas y andariegas no podrán ser nunca buenas religiosas
y jamás laboriosas ni edificantes.
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¡Bendito sea el Señor
que tanto nos quiere!
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Hijas
mías, os aseguro que yo moriré en el abatimiento; pero
cuando yo muera veréis muy pronto aprobadas nuestras Constituciones.
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¡Hijas de poca fe! las
obras de Dios son perfectas y para llevarlas a cabo puede emplear
el instrumento más débil; y siendo obra suya el instrumento
sonará aunque pese al infierno. Vosotras procurad ser buenas
religiosas, cumplidoras de nuestras Reglas y Constituciones.
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